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martes, 26 de junio de 2012

Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. (Antonio Machado)


Pensamos que no existe un destino pre elegido. Uno siempre puede hacer lo que quiera de su vida, así que siempre puede cambiar lo que no le satisface en su vida. El camino se desarrolla a lo largo de una vida y según las circunstancias, uno tiene la oportunidad de descubrir lo que le conviene más. Hoy en día, aun es mas fácil cambiar de vida, ya que vivimos en un mundo con todas las posibilidades. Es mejor vivir la vida que planificar todo todo el tiempo. A veces, hay que dejar las cosas pasar. Aunque uno sabe eso, resulta difícil por todas las preocupaciones actuales (crisis económica, política, …).

Además, uno proyecta imágenes de sí mismo, así que tiene que encontrar a diferentes personas para tener su verdadera imagen. Y la imagen que tendrá dependerá también de su relación con la gente, si se trata de su pareja, sus hijos, sus amigos, sus compañeros de trabajo, etc... Dependerá también del momento de su vida. Uno puede ser más tímido durante su juventud y después convertirse en alguien más extravertido por ejemplo. Así que solo es a lo largo del camino que podemos decir quienes somos, y donde fuimos.

En lo que concierne mi estancia en Barcelona, no puedo decir lo que llevaré en mis maletas a la hora de irme, porque voy a quedarme aquí dos meses más. Pero lo que puedo decir es que vivir en el extranjero no es tan difícil como parecía al principio. Yo pensaba que sería difícil vivir lejos de mi familia o amigos, pero no lo es tanto. Ahora que lo sé, no tendré miedo la próxima vez que tendré que viajar.
 
Qué me llevaría en  mi maleta

“El viajar es como una droga para los jóvenes, un lujo para los mayores y una obligación para los ancianos. “ Hemos elegido esta frase porque explica en la mejor manera el concepto de un viaje.  Los jóvenes quieren conocer y explorar el mundo porque son curiosos.  A ellos les gustan probar muchas cosas nuevas.  Además, se puede ser “adicto de viajar”, por eso la frase dice “como una droga”. Para los mayores viajar es un lujo porque no tienen mucho tiempo libre a causa del trabajo y la responsabilidad de ser padres. Entonces, cuando viajan,  pueden despegarse un poco de su vida cotidiana.  Cabe mencionar que viajar es “una obligación para los ancianos” dado que ya no trabajan y por lo tanto tienen mucho tiempo libre, también quizás sepan que no les queda mucho tiempo, y por eso quieren disfrutar todas las cosas que no han podido hacer antes. Relacionamos esta frase con nuestra estancia Erasmus porque sabemos que más tarde no tendremos mucho tiempo libre para viajar a otros países ni experimentar nuevas culturas y tradiciones.
A modo de despedida de Barcelona voy a mencionar cosas que quiero llevar a mi país y cosas que no me han gustado que en realidad quiero dejar aquí.
Primero quitaría la preocupación de que todo el mundo en el metro está intentando robarme. No me ha gustado nada el sentido de que no puedo viajar por la ciudad sin la ansiedad de que hay un ladrón escondido a la vuelta de todas las esquinas.
Además algo que no voy a echar de menos son los viajes al hospital. Fui dos veces, ambos yo estaba sano pero mi novia tenía problemas y por lo tanto he pasado un tiempo que me parecía muy largo en las salas de espera. Son lugares increíblemente horribles, todo el mundo está esperando sin ningún conocimiento de lo que está pasando con sus seres queridos. Es como estar a la expectativa, el tiempo se detiene. Esto no quiero guardarlo en mi maleta.
Sin embargo, hay muchísimas cosas que se van conmigo a Inglaterra. Uno por ejemplo sería los buenos recuerdos de las noches bebiendo en la playa hasta que salga el sol. En la maleta también pondría mis nuevos amigos y mi novia, los dos son mis cosas favoritas que han llegado como resultado de este viaje. Algo que no puedo imaginar quitando de la maleta es la comida, la comida aquí es riquísima, tiene sabores increíbles y es tan sencilla. Si fuera posible pondría el sol y la playa en mi maleta, ya que no quiero aún pensar sobre el clima en Inglaterra y mucho menos ver la de nuevo.
Como colofón, este viaje está llegando a su fin. Ha habido algunas cosas que no me gustaría experimentar de nuevo. Sin embargo, ha habido cosas que no quiero olvidar y no quiero que paren. La vida es un viaje de la serpiente, hay que disfrutar los buenos tiempos cuando los tengas porque no duran para siempre y los malos tiempos parezcan mucho más largos.

viernes, 22 de junio de 2012

En la maleta me llevaría...


La estancia Erasmus se está acabando y pronto llega la hora de volver al país de origen, ¡qué tristeza! Para algunas personas es un camino con baches, para otros un via crucis, pero la mayoría de los estudiantes Erasmus la consideran como un camino de rosas, es mi caso.
Hay tantas cosas que no quiero olvidar y que me gustaría llevar en mis maletas. La gente es tan simpática y abierta que me llevo  su buen humor y su apertura de mente.
Desde fuera, se dice que a los españoles les gusta la fiesta y que tienen cierto talento para divertirse y respetar las tradiciones. ¡Es verdad! y uno se acostumbra muy rápidamente  a este tipo de vida. Por eso, me deja mal sabor de boca volver al día a día francés.
Barcelona es una de las metrópolis más grandes de Europa y se dice a menudo que la vida debe de ser estresante porque siempre está activa y que nunca descansa; pero no es cierto, a mi parecer el ritmo de vida es mucho más saludable que en otras ciudades más pequeñas de Francia. No me apetece dejar atrás este ritmo de vida.
Otra singularidad que echaré de menos es la vida nocturna; en Lyon, solo se puede disfrutar de la noche del sábado porque el resto de la semana la ciudad está muerta. En Barcelona, siempre hay animación (casi) por todas partes.
Algunas breves palabras sobre el tiempo… Se dice que no llueve mucho en Barcelona, ¡pero cuando llueve, LLUEVE! Dos días de lluvia, dos meses de sol, a mí es un clima que me encanta, en Francia el paraguas lo utilizamos mucho más a menudo.
Será Barcelona en su conjunto lo que guardaré en la mente, todo… Es la ciudad donde puedes hacerlo todo: ¿quieres salir de farra?, puedes, ¿quieres cultivarte?, puedes, ¿quieres ir a la playa?, puedes, ¿quieres ir a la montaña?, puedes también.
Erasmus es una trampa, es difícil cuando llegas y horrible cuando sales. Seneca dice “no hay viaje que no tenga fin”, sin embargo llevo conmigo todos los recuerdos grabados en la memoria.

miércoles, 20 de junio de 2012

¿Qué me llevaría en la maleta?


Se acaba una etapa. Barcelona, ciudad traviesa y apasionante, me voy. Definitivamente.
El tiempo ha pasado vertiginosamente, el momento de despedida ha llegado. No quiero volver a Francia ya.  Esta emoción me hace escribir sobre mi año de Erasmus en Barcelona. Las lagrimas a flor de piel. O no. No es un momento para estar triste, sino para aprovechar las últimas semanas que me quedan aquí, salir con mis amigos, volver a mis sitios favoritos y visitar algunos que todavía no conozco. Llena de este espíritu carpe diem, disfruto de lo que venga.

Barcelona,

La dejo aquí ciudad soleada y festiva,
Me voy hacia una vida estresante y cielos grises.
La quito ciudad de placeres excesivos,
Me voy hacia una vida “adulta” con responsabilidades.

No te dejo completamente ciudad acogedora,
Siempre estará conmigo.
No te quito totalmente de mi maleta ciudad bohemia,
Cuídate, volverá pronto.

Se van conmigo los recuerdos de tus espectáculos,
Los que siempre me pusieron los ojos brillantes de admiración.
En la maleta pongo mis nuevos amigos.
Los que están llenos de curiosidad y de imaginación.  

Adéu, Barcelona.
Maleta hecha, estoy lista para la vuelta a mi país, mi realidad.

En conclusión, sí que la vida es un viaje. Un viaje hacia el conocimiento de sí mismo y de su entorno. Después de diez meses en Barcelona me siento diferente: menos estresada, más tolerante, más equilibrada. Barcelona no me ha cambiado mucho pero mis experiencias aquí me han enseñado algo sobre mi persona y las relaciones que puedo tener con los otros. Erasmus es un tiempo tanto de locura como de tranquilidad, de aprendizaje como de tontería.

martes, 19 de junio de 2012


TEXTO 8: EN LA MALETA ME LLEVARÍA...


Estamos a finales de Junio y ya ha llegado el fin de nuestra estancia Erasmus en Barcelona... ¡Es increíble! ¡El tiempo ha pasado volando! Creo que todavía no me he hecho a la idea de que ha llegado el momento de despedirme de esta ciudad tan especial y agradable para vivir que representa Barcelona. Voy a aprovechar este texto para hacer un breve listado de lo que me llevo y de lo que dejo aquí.
Dejo atrás los momentos de estrés, por ejemplo cuando buscaba un piso, y los momentos de espera, por ejemplo en las urgencias (porque aquí no estamos habilitados a coger cita con un medico) o en la administración, todos estos momentos en que piensas: “En mi país, estas cosas no pasarían!”. Aquí se quedan todas las cosas que me sacan de quicio, como por ejemplo los catalanes radicales o la gente que se entromete en tu vida.
En mi maleta pongo muchos recuerdos. Desgraciadamente no me puedo llevar a los amigos, ellos se quedan aquí, sin embargo me llevo las sonrisas, las alegrías, las risas locas, todos estos buenos momentos pasados juntos. Me llevo nuevas amistades con quien guardaré el contacto y con quien volveré a encontrarme el día en que vuelva a Barcelona. Todo lo que he aprendido aquí sobre la lengua y la cultura española, con su música encantadora, su comida variada, sus costumbres y sus tradiciones, se va conmigo. Me llevo la enorme satisfacción de haber vivido una experiencia enriquecedora y me voy con las ganas de viajar y de descubrir nuevos lugares que han despertado en mi este viaje a España.
Hermann Hesse decía que “La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero”. Efectivamente, la vida es como un viaje hacia sí mismo donde cada experiencia, buena o mala, te enseña un poco mas sobre tí mismo y te ayuda a construirte como persona, donde intentas coger las buenas decisiones para seguir adelante.
Por mucho que lo quiera, no me puedo llevarme ni el mar ni el buen tiempo en la maleta pero guardo Barcelona en mi corazón. Para mí esta ciudad es sinónimo de muchas experiencias constructivas y de buenos recuerdos. ¡Te quiero, Barcelona!

La maleta de las emociones



La maleta de las emociones



Empezamos con las palabras siguientes (Hermann Hesse):

“…La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero…”

Es decir, se dice que la vida es como un camino llano, pero en la realidad parece más un camino sin una senda trazada. O sea, “...caminante, no hay camino, se hace camino al andar...” (Antonio Machado)

En las palabras siguientes voy a compartir contigo algunas de mis reflexiones sobre mi estancia en Barcelona. Es decir, mis experiencias, mis pensamientos sobre la cultura española, etcétera, etcétera.

Primeramente, ha sido un viaje zigzagueante, un sendero con baches. Es decir, he vivido en una cultura totalmente diferente a la de mi país, por lo tanto de vez en cuando me he encontrado con un choque cultural. Sin embargo, yo no habría sido sin esas experiencias, porque me han demostrado que hay muchas diferencias dignas de admiración en todos los países del mundo. Asimismo, he aprendido la lección de que yo soy danés, un hombre influenciado por las normas y costumbres danesas.
Por ejemplo, no me llevo la lentitud española y las tiendas dormidas durante la siesta (¡todavía estoy hasta el gorro de que no puedo comprar mi tabaco durante el mediodíaJ!, ya está, hombre, ya está!). Tampoco me llevo las calles malolientes.

En segundo lugar, y al mismo tiempo, ha sido una ruta llana, un medio año sumamente amable. O sea, he en vivido un país en el cual vive una muchedumbre de españoles simpáticos y amables, que me han recibido con los brazos abiertos. Recuerdo el primer mes, donde mi vecino nos ayudó a cuidar nuestro perro porque teníamos que viajar a Dinamarca para trabajar. También recuerdo sus palabras cuando yo estaba en la puerta, ofreciéndole unas botellas de vino por su ayuda: “Un favor no se paga”. Es seguro que por siempre me quedo con esa experiencia.

En pocas palabras...
Dejo un país maravillosamente amable, una gente simpática e interesante. Se queda una ciudad bonita, llena de lugares significaos y mágicos – sitios con duende. Me llevo muchos días brillantes, días sofocantes y la menoría del café español – intenso y aromático como la gente española.

Jakob Vang Glud